Espanhol - Vestibular

Questão 1 de 119

EL PRECIO DE LA FELICIDAD

01   Woody Allen dijo en cierta ocasión: “El dinero no da la

       felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que se

       necesita un auténtico especialista para verificar la diferencia”.

       En efecto, a menudo se vincula el efecto de tener dinero con la

05   felicidad, pero ¿hasta qué punto es el dinero causa de la felicidad?

       Diferentes estudios afirman que no existe una relación directa

       entre dinero y felicidad. Para empezar habría que distinguir el

       concepto de felicidad del de confort, bienestar o satisfacción

       material. Pero vamos por partes.

10   A partir del barómetro de la felicidad realizado en 22

       países, el dinero queda lejos de los primeros puestos como

       procurador de la felicidad. El aspecto que más aparece en esa

       posición son las relaciones personales, por delante de la

       posesión de bienes materiales.

15   Si algo aparece como importante es sin duda la relación

        con el trabajo y la disposición de tiempo de ocio. En España, el

        índice global de satisfacción con el trabajo se sitúa a la cola de

        los europeos occidentales. La cuestión parece centrarse en las

        amplias jornadas que los españoles dedican a ganarse la vida.

20   Cada persona debería saber dónde se halla la ansiada

        llavecita de la felicidad, pero a menudo no está a nuestro alcance.

        Descartado el factor material, podemos asegurar que las personas

        que se consideran felices declaran cultivar relaciones de afecto

        sólidas y de calidad, practicando el diálogo y la espontaneidad

25    así como la comprensión y la intimidad, y al tiempo que perciben

        que su estado no es mero resultado de las circunstancias sino

        que lo entienden como un proceso continuado de esfuerzo y

        responsabilidad, evidente para ellos sobre todo en la manera de

        afrontar los infortunios y las desgracias no como efecto de la

30    mala suerte, sino más bien de sus propias acciones y decisiones.

        Son personas abiertas a la hora de compartir sus emociones y

        expresar sus estados de ánimo, optimistas, aunque no por ello

        ingenuos. Hacen de la adversidad una oportunidad para el

        aprendizaje. Tienden a ver las situaciones difíciles de forma

 35   más positiva y se ven menos influidos por los resultados

        negativos, ya que afirman dar un sentido a aquello que les

        sucede, en coherencia con la dirección que quieran llevar en su

        vida. Cuidan de su salud física, hacen actividades deportivas,

        cuidan su cuerpo. Cuanto mejor sea la salud física, y, en

40   consecuencia, la higiene mental que ésta genere, mayor será la

        resistencia psicológica, el nivel de energía y la felicidad

        declarada.

       Se ha visto, por otro lado, que variables como la edad,

       la clase social, los ingresos, el cociente intelectual y la educación

45   no parecen tener mucha influencia en la felicidad de la gente. Es

       decir, que la felicidad no parece reservarse a un segmento

       concreto de la población.

(In BLANCO, Ana Isabel y otros. El cronómetro. Nivel superior.

Madrid: Editorial Edinumen, 2006. p.123)

Leyendo el fragmento: “Cuanto mejor sea la salud física, y, en consecuencia, la higiene mental que ésta genere, mayor será la resistencia psicológica, el nivel de energía y la felicidad declarada.” (l. 39-42), se deduce que